domingo, 21 de abril de 2013

Ludi Pucelae 2013 II: La Marcha de Aníbal

En el libellus numerarius (el programa de los Juegos) que se distribuyó por toda la ciudad unos días antes del encuentro, figuraban dos grandes espectáculos: una demostración de saltos y tiro con arco, y la recreación de una batalla entre bárbaros celtas y traidores cartagineses. El público acudió incluso desde provincias; algunos incluso pisaron el anfiteatro por vez primera, y no quedaron defraudados.
En la mesa A, Rodrigo Martín con sus Cartagineses (Bronce Oxidado), junto a Jesús, que probará suerte, en su primera partida de Gladiadores, con los Legionarios (Bronce). Frente a ellos, la horda indisciplinada de Celtíberos (Tierra) de Raúl y mis Celtas (Cobre).
En la mesa B, Rodrigo Alonso con sus Cómicos (Rosa), junto a Bruno con sus Amazonas (Turquesa). Sus oponentes, los Acróbatas (Naranja) de José, y los Arqueros (Morado) de Pablo.
La primera prueba, "Aprovisionamiento", consiste en una cacería de fieras, en la que incorporamos dos nuevas reglas. En primer lugar, se suma a la Recompensa de una Fiera el número del turno en curso (si la vence un Gladiador). En segundo lugar, con las cartas de CRONOS se dará la vuelta a una sección y además se podrá colocar un foso de 2 casillas en cualquier parte de la arena (el rival escoge la 2ª casilla afectada). Esta nueva trampa va a dar mucho juego durante la jornada...
Mis Celtas sacan a dos terribles Cerdos Salvajes III a la arena, y son atacados por dos débiles Chacales I de los Cartagineses. Con sólo 2 Heridas (empezamos con 1 Herida inicial), no tendrían que durar ni un bocado a los Cerdos Salvajes, que lanzan 6 DD cuando están juntos. Sin embargo, sólo consiguen dejarlos a toque, mientras Aníbal III se ríe de mi mala fortuna. Mal comienzo.
En el segundo turno, cada bando obtiene un CRONOS. Una trampa de Foso de 2 casillas se traga a mi Gladiador Celta, y la otra al mismísimo Aníbal, que cae junto a un pobre Cerdo Salvaje. Mientras tanto, los Linces Celtíberos de Pablo se atacan entre sí, y el Legionario de Jesús (que rápidamente se ha hecho con las sutilezas de las reglas) acaba con el superviviente, aunque resulta malherido. El Caudillo Celtíbero, por su parte, da fin a los Perros de Guerra de color bronce. 
En el tercer y último turno, sólo quedan dos Fieras con vida (un Chacal y un Cerdo Salvaje) y ambos bandos están casi empatados, con una ligera ventaja para los Celtas: podemos ganar la prueba simplemente alejando a nuestro Cerdo Salvaje, y recibiendo un inocuo PAVIDUS. ¡Pero somos Celtas! En lugar de huir, el Cerdo Salvaje carga contra el Legionario... ¡Y le causa 6 Heridas! Son 5 más de las necesarias para vencerlo. Rodrigo y Jesús cuchichean, y deciden jugar su carta de munera de ¡Emperador Guerrero! El Emperador salta a la arena, ocupando el lugar del Legionario, para realizar un único ataque contra la Fiera antes de que termine el tiempo. Sin embargo, nuestros bárbaros dioses son más fuertes que los dioses romanos, y el animal aguanta el golpe. ¡Victoria!
En la mesa B, Bruno se queja de la debilidad de sus Amazonas, con las que "nunca gana", antes de empezar a machacar sin piedad a los Arqueros. El Enano rosa de los Cómicos, por su parte, se escabulle una y otra vez de los Licaones naranjas, se levanta del suelo dos veces, y sobrevive a ataques de 5 Heridas cuajados de Críticos. El último Licaón naranja cae, dejando con vida al Enano rosa, y a la Arquera Amazona y un Ave de Ares turquesas; Bruno ya no se queja más.
Segunda Prueba: ¡La Marcha de Aníbal! El ejército Celta ocupa una Montaña Artificial en el centro de la arena, y los Legionarios y Cartagineses escogen una puerta de salida. En el momento de realizar la tirada de sortitio, Rodrigo decide apostar sus sestercios para subir a la Cría de Elefante III, y sólo deja 100 sestercios para sobornos. Lanza el dado azul, y obtiene un triste "2", con el que Aníbal se queda fuera de la prueba. ¡Así sí es "La marcha de Aníbal"! En clara desventaja (pese a que a nosotros no nos ha salido el Bardo Celtíbero), los romanos comienzan el asalto, a caballo y elefante, contra los celtas con sus piaras de jabalíes.
En el lado norte, el Jabalí Gigante III y los Gladiadores Celtas y Celtíberos se lanzan contra los soldados de Jesús. Acaban con los Esclavos romanos, incluyendo al Tiro Portaestandarte, pero no hacen mella en la testudo de los Gladiadores Legionarios: lo único que consiguen es arrojar a uno de ellos a un Foso. Por si fuera poco, el Jabalí Gigante destroza a uno de mis Gladiadores Celtas, y un Legionario atraviesa con su pilum al otro, dejándome sin Gladiadores. El Caudillo Celtíbero es el siguiente en caer.
En el lado sur, no están teniendo mejor suerte: los Honderos Celtíberos I disparan con poco éxito desde la Montaña Artificial, mientras los Esclavos Celtas cargan a ciegas, enfurecidos, contra el Mercenario Celta de los Cartagineses. Al grito de ¡Muere traidor, muere traidor! son ellos los que van cayendo pisoteados por la Cría de Elefante. Por fortuna, un Foso se abre bajo sus patas, y el Hoplita que lo monta cae de cabeza. Los Cerdos Salvajes se portan bien, y se comen a los Esclavos con Escudo, dejando sólo los escudos. Un segundo Foso, mucho más grande, se traga por fín a la Cría de Elefante, y los Cerdos Salvajes se comen al Mercenario Celta y acuden gruñendo al lado norte, junto con el último Esclavo Celta; así recuperamos la ventaja.
Pero... ¡Sorpresa infinita! La Cría de Elefante, con el Hoplita sobre su lomo, sale volando del Foso gracias a la ayuda del dios Mercurio. El público se levanta de sus asientos... ¡Al ver al elefante volar! Y aterriza entre nuestros pobres celtas: El Guerrero Celtíbero es pisoteado por un ataque de 9 Heridas, y el Hoplita Cartaginés remata con su lanza a mi último Esclavo Celta.
¡Salvados por la campana! La batalla se ha prolongado tanto que, llegados a la hora límite, se termina antes de consumirse los turnos. Los tres Honderos Celtíberos, el Jabalí Gigante, y el último Cerdo Salvaje a toque, sobreviven, y el bando celta gana la partida gracias a las palmas de la primera prueba. Es una victoria sin festejos, ya que sabemos que, de haberse alargado un par de turnos más, habríamos sido barridos. Los Legionarios del novato Jesús terminan casi ilesos, después de haber luchado con aplomo contra doce enemigos, en lo que puede ser la primera batalla del futuro campeón de la Ludi Pucelae 2013. ¡Enhorabuena, novato!
En la mesa B, Cómicos y Amazonas van a defender la montaña. El pobre José, que ha invertido todo su capital en subir de nivel a sus luchadores, tiene la mala suerte de obtener un "1" en el sortitio, y su Contrarretiario III se queda en el banquillo. Por si fuera poco, le ocurre lo mismo al Taurocentauro III de Pablo. Así que el bando de los equipos antiguos casi ha perdido antes de salir a la arena.
Suenan las trompetas, y empieza la prueba. Las arqueras mantienen la posición, mientras los Esclavos Histrionis ruedan montaña abajo dando cabriolas. El Tigre III naranja (nivel II más Domador de Fieras) ataca al Praestigiator, que cabalga a lomos del Onagro realizando juegos malabares con sus cuchillos. Todo un espectáculo.
El Oso del Atlas morado y el Tigre Naranja se cobran varias víctimas, y el Onagro cae al suelo rebuznando con fuerza, pero los Esclavos morados y naranjas también van cayendo. Bruno vuelve a quejarse de sus "flechas de madera", aunque no pierde a ningún luchador.
Los pobres naranjas, que siguen sin suerte, tienen también que sufrir una trampa de Foso: Sin el Contrarretiario están perdidos, y Pablo no está teniendo la suerte del año pasado (se clasificó en primera posición). El final es rápido...
¡Victoria para las Amazonas y los Cómicos! Bruno y Rodrigo Alonso reciben contentos sus palmas.
¡Iugula!